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Elegir Nuestra Vocación

 

Al elegir una vocación son muchas las cosas que se ponen en juego, ya que lo que estamos haciendo no es nada más ni nada menos que elegir un rumbo para nuestra vida.

Entonces nos encontramos entre varios enigmas y todos son importantes: empezar la vida adulta y el cambio que eso supone, la historia de vida personal que traemos hasta ese momento, que está mezclada con nuestra motivación personal, que a veces se encuentra teñida de la familiar y por supuesto nos ha llevado hasta el lugar donde hoy nos encontramos. A veces mandatos, otras veces admiración sobre alguien que ha sido de importancia en ese camino…

Entonces tenemos que empezar a desenmarañar para ver que es “lo propio”, que en definitiva nos va a acompañar toda la vida.

Dentro de lo propio están nuestras aspiraciones, nuestras fortalezas y debilidades. Lo primero es lo que tenemos que potencializar, saber sacarle partido, y con lo segundo es con lo que tenemos que trabajar para que no entorpezca nuestras decisiones.

Elegir una vocación no solo implica elegir una carrera, sino una serie de cambios; muchas veces un cambio de residencia o simplemente el salir del mundo conocido para enfrentar las nuevas situaciones que nos plantea la vida.

Por eso es tan importante saber con lo que contamos, con “lo propio”, tener la sabiduría de encontrar nuestro lugar en el mundo, ese que nos pertenece solo a nosotros mismos, ya que nos va a acompañar el resto de la vida; nos va a dar alegrías y frustraciones.

Es normal que ésto nos resulte difícil o simplemente que tengamos una concepción equivocada.

Por eso, cuando nos encontramos frente a decisiones tan importantes, resulta fundamental pedir ayuda a una persona que, objetivamente, pueda ayudar a desatar el hilo de la madeja, más aún en este momento fundamental de la vida, cuando todos nos creemos que podemos llevarnos el mundo por delante y después nos encontramos con que no era tan fácil como creíamos. Justo es un momento en el cual nos tenemos que empezar a diferenciar de nuestros padres para hacer nuestra propia vida y es lo más normal que ellos quieran ayudarnos. Tal vez es justo al revés porque a partir de ahora tenemos que empezar a vivir por nosotros mismos, sin despreciar su ayuda, que seguramente es desde el amor pero está mezclada con sus propias vivencias y expectativas proyectadas hacia los hijos.

En otros casos, son distintos momentos de la vida en que nos planteamos si todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo, para hacer algo que realmente nos dé satisfacción. Pero es difícil animarse o simplemente nos confunde lo vivido y no termina de esclarecerse la decisión.

A veces la vocación fluye desde temprano evitándonos la dificultad y otras necesita de la ayuda de un profesional y no por eso nos tenemos que desanimar. Sí saber qué es un trabajo en conjunto, para poder arribar a la mejor de las decisiones, que por último siempre termina siendo “Propia”.

         
         
         
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